La vida es bella y los hijos más
El sábado, mi hijo David estuvo en Valencia, en el concierto de Heroes del Silencio, y vino entusiasmado.
Había allí unas ochenta mil personas que, imagino, estarían tan entusiasmadas como él.
Según me ha contado fué "grandioso", "espectacular", "increible"...
Yo, que soy generación Serrat, pues no entiendo mucho esa música, aunque estoy acostumbrada a su sonido, porque mis hijos me lo metieron en casa cuando aún eran Heroes, y zumbaban por todos los rincones de la casa, porque ya se sabe como escucha la mayoría de los jovenes la música: ¡A tope! y, te guste o no, tienes que resignarte y decir: Vale, pues al mal tiempo buena cara... Y, de tanto "bis", acabas canturreando esas canciones que ni entiendes ni te gustan (aunque al final acaban gustándote, algunas, claro) y de ese modo me he visto más de una vez por los pasillos de mi casa, cargada con la ropa recién planchada o fregando los suelos, pero cantando, y juro que con una voz rarísima que no se parecía en nada a la mía, eso de "Déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer, si yo no tengo la culpa de verte caeeeerrrrrr..." y... oye !me quedaba tan ancha!
A cambio, yo, con mi insistencia músical, que también la tengo, he acostumbrado a mis hijos a escuchar flamenco y Jazz, así que entre col y col, lechuga. Cuando menos me lo espero, y después de una tormentosa sesión de sonidos incompresibles para mi, de la habitación de alguno de ellos empieza a brotar la voz de Diana Krall, o de José Mercé, y entonces es cuando yo me desparramo de gusto...
Diana Krall
En este video, José Mercé no canta flamenco propiamente dicho, pero es una canción preciosa, de Pablo Milanes, y no he podido resistirme: "El breve espacio en que no estás"
Si es que no hay nada mejor que la música, bueno, están también la poesía, el sexo, el pan con chocolate... y no lo digo en orden de preferencia, porque todo me encanta, pero la música tiene el poder de sumergirme en unos estados de ánimo tan diferentes que es como vivir una realidad distinta con cada canción que se escucha.
Imagino que mis hijos, alguna vez, con el tiempo, agradecerán que les atormentara con tanta variedad de música, porque podrán disfrutar con toda ella, de la misma manera que yo les agradezco ahora que me hayan atormentado durante mucho tiempo, y lo sigan haciéndo, con la música que les gusta, porque de todo y de todos se aprende.
Si creemos que los hijos deben aprender de nosotros, pero no estamos dispuestos a aprender de ellos, mal lo llevamos, porque los hijos siempre tienen mucho que enseñarnos, y mucho que hacernos recordar,ya quea veces olvidamos que también fuimos jovenes y nos gustaron cosas diferentes a las de nuestros padres, que nos revelamos contra todo aquello que no nos parecía justo y necesario, aunque ellos nos dijeran que era por nuestro bien. Y es que los tiempos cambian, no podemos pretender que nuestros hijos sean como fuimos nosotros, porque ni siquiera nosotros mismos lo somos ya.
De aquella chica que fuí quedan pocas cosas, eso si, queda mi Serrat, para siempre, pero los sueños de aquel tiempo ya no existen, unos se cumplieron, otros no, y mis hijos me enseñan cada día que todavía se puede soñar, que se puede mirar al horizonte pensando que aún queda una vida por delante y que, la vida, puede ser maravillosa.
Noa y Miguel Bosé (La Vida es Bella)
Frases encontradas aquí y allá:
Guía y comprende a tus hijos, ponte de vez en vez a su nivel y resuelve las cosas desde su perspectiva, no olvides cuanta falta te hizo, a su edad, ser comprendido
Respeta la individualidad de tus hijos para que sean dueños de sus triunfos y fracasos.
*No evites a tus hijos la lucha, ayúdales a sostenerse en ella
¿Quién se atreve a ponerle edad a los sueños?


Lander Serrat dijo
"De aquella chica que fuí quedan pocas cosas..."
De aquella chica que fuiste pero que sigues siendo tú con otras nuevas chicas que has sido, eres y serás a lo largo del tiempo. Las experiencias no se pierden, simplemente se acumulan.
-Lander Serrat-
11 Enero 2008 | 11:34 AM